Occasions
Diseñar una tarta de boda
Por Marc Solla · 28 de junio de 2024 · 1 min de lectura

Escuchar primero
Antes de dibujar nada, preguntamos. ¿Cómo se conocieron? ¿Qué recuerdan de la primera vez que compartieron un postre? Una tarta de boda no es un objeto decorativo: es un retrato comestible de dos personas.
La cata
Luego viene lo más dulce del proceso: probar. Bizcochos, cremas, rellenos, combinaciones. Anotamos qué les hace cerrar los ojos y qué les deja indiferentes. De esa mesa salen dos o tres caminos posibles, nunca uno impuesto.
Ingeniería que no se ve
Una tarta de varios pisos es también una pequeña obra de arquitectura. Estructuras internas, soportes ocultos y una refrigeración pensada al detalle mantienen en pie algo que parece imposible. Lo que se admira es la belleza; lo que la sostiene, nunca se ve.
Del boceto al sabor
Solo cuando entendemos la historia elegimos sabores, alturas y acabados. Una pareja discreta no quiere oro; una exuberante no quiere minimalismo. El diseño sigue a las personas, nunca al revés.



